Mi historia

Mi historia XII

XII

 No estoy segura de si fue mi madre o las enfermeras las que me despertaron, no recuerdo nada hasta la punción, más que a mis padres, que llegaron en momentos diferentes.

  Lo que si recuerdo es que me vinieron a buscar los celadores, que nos metimos en un ascensor y bajamos, luego salimos, recorrimos un pasillo, -ah no que por aquí no es-, otro pasillo, dimos unas cuantas vueltas. Hospital nuevo, todo el mundo perdido, nadie sabe donde está nada… Eso sí, encantadores. No hay queja ninguna del personal.

  Al final llegamos a un pasillo, salió un médico joven y más gente… Se quejaron de que me hubieran bajado en camilla y no en silla de ruedas, porque con la camilla no entraba en la sala de punciones. Dije que me bajaba, dijeron que no. Me metieron en una sala llena de “butacas” individuales con un gotero al lado cada una y fueron a por el material. Los celadores quedaron en venir luego a por mi.

  Me incorporé un poco para ver la sala, daba miedito, todo en el hospital lo da cuando eres de fuera. Y a nadie le gustan los hospitales. Hoy sé que donde me metieron era en el hospital de día, en las salas que hay para tratamientos, de hecho tiempo después volví a aquella sala a sentarme en sus “butacas”. Pero eso ya llegará. Miré por la ventana y vi que había una puerta que salía a un tejado o algo así que había allí, enfrente de mi. Había un grupito de gente, joven, con sus batas blancas, fumando. Yo también quería nicotina. Quería salir.

 Llegó el personal, me pidió que me recostara y el médico joven, un chico de gafas con cierto parecido razonable a un presentador de la sexta muy cañero, me fue explicando así por alto el procedimiento. Había una médica musulmana con el Hiyab, que ante las explicaciones que me daba el médico joven, ella puntualizaba desuavizando el procedimiento. Dándole más realismo,vamos.

  Desinfectaron la zona del esternón, no recuerdo si usaron spray la primera vez, y clavaron. Metieron la anestesia, solté un taco, (resquema la hostia), y metieron algo que a mi entender se parece a un sacacorchos, más fino claro, que taladra el hueso, luego con una jeringuilla extraen del hueso las células, eso es… Da la sensación de que te van a arrancar el costillar. Horrible. Dos veces, dos tirones. Luego sacar tirita y a correr. Acabaron, todos muy correctos, habría como 5 personas allí, y yo. Al terminar se despidieron, me dijeron que ese día para el medio día ya tendrían resultados y que venían los celadores ahora a por mi.

  No se cuanto tiempo pasó pero para mi fue una eternidad…allí tumbada, con aquel dolor, un dolor tan grande… empecé a llorar, pero no quería, estaba en aquella sala abierta, la gente pasaba por el pasillo y yo…allí, solo quería irme a mi casa. Volví a mirar por la ventana, había otro grupo, más gente, allí, charlando. Desde fuera, desde ahí, justo desde donde estaba yo…se veían geniales… Unos buenos estudios, sanos, libres, normales. Y yo…yo no. Mi vida era un desastre, estaba hecha una mierda y me acababan de hacer tanto daño…

 Llegaron los celadores, otros diferentes y me subieron a planta.

 Siguiente capítulo: Mi historia XIII

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