Mi historia

Mi historia XVI

XVI

No daban garantías de ningún tipo, ni siquiera que llegara al final de ese mes de tratamiento.

Una empieza a plantearse las opciones, una vez que ves que va en serio. Si no me queda más que un mes, no quiero pasarlo aquí. Pero según la médica si no me trataba no tendría ni una semana. No era un: te queda un mes, era un: lo mismo te mueres mañana que no, pero tienes que comprobarlo aquí.

Con los nervios y las emociones a flor de piel, ponte a buscar opciones, la mejor opción, información, soluciones… Y sin cobertura en el teléfono, ni cobertura de datos ni wifi. Sin opción a buscar información. Recuerdo que le pedí a la médica que estaba aquel fin de semana, la que me había atendido en planta desde que había llegado, un libro sobre la leucemia, algo que me explicara que era, que me estaba pasando, y me dijo que no tenían folletos ni nada y que los libros eran muy densos como para que los entendiera. La hematología era una rama complicada dentro ya de la medicina. No me gustó aquello. Aunque también entiendo que lo pensara. Allí estaba, encerrada en una habitación sin información, ni manera de obtenerla. Se me pasaban millones de cosas por la cabeza.

Recuerdo también de ese día, que cuando me subieron a planta dijeron que no se permitían más de dos personas en la habitación, y con la de gente que me había ido a ver… estaba la sala de descanso del pasillo llena de gente, la habitación también, cada vez que entraba alguien del personal se echaba las manos a la cabeza. En un ir y venir de gente creo que alguien del personal le dijo algo a la médica de la que pasaba y ella respondió: -déjala que disfrute-. Me pareció un detalle y a la vez me dio que pensar…

Esa tarde, cuando estaba con mis amigas, un primo y un amigo en la habitación tuve un dejavu. Había soñado con aquel día, aquella imagen. Gire a izquierda y derecha y la imagen real se superpuso a la de aquel sueño. Se que cuando soñé aquello me mosqueó lo del hospital, pero…pensé, y no le vi ninguna lógica. Tanta gente diferente reunida allí, y yo, estaba bien, estaba con mi camisón, mi melenaza, morena, estupenda, sonriendo, alegre, no entendía el sueño. No había ninguna escayola, tenía un gotero con suero, no había barriga, ni bebé, no entendía que hacía yo en el hospital aparentemente sana y rodeada de tanta gente. A ver, cuando me operaron el cuello del útero había 3 personas en el hospital. No entendía por qué allí estaban todas y casi todos y más gente. Pero al verme allí lo entendí. Estaba bien, riéndome, recordando viejos tiempos, charlando, hablando de lo que haríamos cuando saliera de allí.

Siempre he tenido dejavus, la sensación de que yo esto ya lo vi. Ese día me impactó mucho… tanto el sueño, para recordarlo como luego el estar allí. Comencé a prestar mas atención a lo que pasaba en mi subconsciente.

 Siguiente capítulo: Mi historia XVII

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